viernes, 9 de septiembre de 2016

Pucallpa

25 de mayo 2016
 

Estamos en un hotel híper moderno en la ciudad de Pucallpa, capital de la región Ucayali en la Amazonía peruana. Hay rumores que se construyó con dinero del narcotráfico, quién sabe…Aunque últimamente ya no escuché tanto sobre el tema de la coca en esta región.[1] El hotel contrasta con las casas alrededor, Pucallpa es una ciudad de mucha pobreza y falencias, una ciudad caliente, donde el desorden predomina, quizá con excepción de algunas cuadras del centro de la ciudad que han sido pavimentadas y llenadas de concreto, como suele pasar con muchas ciudades de este país...

Después del taller que realizamos con el Ministerio de la Producción para difundir los beneficios para que los agricultores y pequeños empresarios se junten en clústers, o al menos que se agrupen en asociaciones para comercializar los productos con más potencial de la zona, mi amigo Miguel del Gobierno Regional me hace un tours diferente a la ciudad.

El puerto - expresión de la informalidad y el caos vinculado al contrabando. Nadie sabe qué mercancías llegan y salen, no existe un control portuario, de manera que todo el mundo puede traer madera ilegal y se supone que corren flujos de drogas. No es realmente un puerto, porque los barcos desembarcan en toda la orilla del río, hasta dos, tres kilómetros más arriba. El “puerto” se extiende muchísimo, así que no es controlable.

Lo más curioso es que existe un puerto formal construido por una de las familias más ricas del Perú (los Romero) que no podían esperar al Gobierno Regional para que ponga orden al antiguo puerto ya que necesitan comercializar sus productos (legales). Está a 50 metros al costado de la zona principal del puerto antiguo. Son dos mundos totalmente diferentes: en el puerto nuevo se cuenta con infraestructura y logística moderna, y se paga obviamente una tasa más alta para el uso de este pequeño paraíso a las orillas del río.




Me doy cuenta que en el taller, en el cual los participantes del sector público y privado local definieron los productos y servicios con más potencial de la zona, nadie habló de la madera ilegal, el potencial real más grande y a la vez destructor y devastador de la zona. No debe haber un interés real de los poderosos y mafiosos de la madera ilegal para que este puerto se formalice. Así que es probable que sigan existiendo dos puertos y se usan cuando convenga. 







Aunque es verdad, en el taller nos dimos cuenta que existen también esfuerzos y proyectos que quieren llevar adelante un uso sostenible del bosque, promoviendo la madera certificada y otros productos del bosque. Por ejemplo, en el entorno del nuevo “CITE Forestal” se están proponiendo nuevas iniciativas de innovación tecnológica en el sector maderero. El sector agrario también se podría conectar con la agroforestería, cultivos de primera necesidad en las riveras, así como acciones de reforestación y manejo integrado del bosque. Existen buenas ideas de los productores y carpinteros locales, así como de algunas instituciones públicas, para utilizar solo madera que viene de bosques manejados, fomentar la recuperación de áreas degradadas con plantaciones forestales y promover la recuperación del "buen vivir" mediante socialización, sensibilización de los valores ambientales. Temo que aún son esfuerzos demasiado pequeños para solucionar el gran problema de la ciudad. Un actuar decidido de las autoridades regionales y nacionales para fiscalizar la madera ilegal sería imprescindible, pero a la vez es muy difícil de realizarlo en este contexto complejo.

Por otro lado, muchos pucallpeños me mencionaron el potencial turístico de su ciudad. Si bien es cierto que a unos kilómetros existe una laguna bonita (Yarinacocha), cuyo malecón ahora lamentablemente está en obras y no se encuentra casi ningún restaurante que esté abierto, en comparación con otros destinos de la selva, a Pucallpa le falta aún. El turista podría estar asustado por el ambiente y la inseguridad en la zona portuaria. En la noche faltan más servicios turísticos, como buenos restaurantes que sean acogedores. Los viajes en bote a las comunidades nativas y ayahuasceros se podrían potenciar más, existían esfuerzos de trabajar con los shamanes para un turismo receptivo serio y seguro, no sé si aún siguen.

A pesar de todos los retos que enfrenta la ciudad de Pucallpa, me sigue fascinando, sobre todo por la gente muy bien preparada que conocí, y gozo de este ambiente caluroso, lejos de la aplastante Lima. 

  














[1] Después de que la erradicación de la coca en Aguaytía fue detenida por el gobierno central en el 2011, existen menos noticias sobre cultivos de coca en Ucayali, si bien se sospecha que en el límite con Huánuco sigue la producción y el procesamiento de coca. https://jaimeantezana.lamula.pe/2012/08/21/pichis-palcazu-boom-de-la-coca-ruta-de-droga-y-narcovuelos/jaimeantezana/

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