Estamos en un hotel híper moderno en la ciudad de Pucallpa, capital de la región Ucayali en la Amazonía peruana. Hay rumores que se construyó con dinero del narcotráfico, quién sabe…Aunque últimamente ya no escuché tanto sobre el tema de la coca en esta región.[1] El hotel contrasta con las casas alrededor, Pucallpa es una ciudad de mucha pobreza y falencias, una ciudad caliente, donde el desorden predomina, quizá con excepción de algunas cuadras del centro de la ciudad que han sido pavimentadas y llenadas de concreto, como suele pasar con muchas ciudades de este país...
Después del taller que realizamos con el Ministerio de la Producción para difundir los beneficios para que los agricultores y pequeños empresarios se junten en clústers, o al menos que se agrupen en asociaciones para comercializar los productos con más potencial de la zona, mi amigo Miguel del Gobierno Regional me hace un tours diferente a la ciudad.
El puerto - expresión de la informalidad y el
caos vinculado al contrabando. Nadie sabe qué mercancías llegan y salen, no
existe un control portuario, de manera que todo el mundo puede traer madera
ilegal y se supone que corren flujos de drogas. No es realmente un puerto,
porque los barcos desembarcan en toda la orilla del río, hasta dos, tres
kilómetros más arriba. El “puerto” se extiende muchísimo, así que no es
controlable.
Lo más curioso es que existe un puerto formal
construido por una de las familias más ricas del Perú (los Romero) que no
podían esperar al Gobierno Regional para que ponga orden al antiguo puerto ya
que necesitan comercializar sus productos (legales). Está a 50 metros al
costado de la zona principal del puerto antiguo. Son dos mundos totalmente
diferentes: en el puerto nuevo se cuenta con infraestructura y logística
moderna, y se paga obviamente una tasa más alta para el uso de este pequeño
paraíso a las orillas del río.
Me doy cuenta que en el taller, en el cual los
participantes del sector público y privado local definieron los productos y
servicios con más potencial de la zona, nadie habló de la madera ilegal, el
potencial real más grande y a la vez destructor y devastador de la zona. No
debe haber un interés real de los poderosos y mafiosos de la madera ilegal para
que este puerto se formalice. Así que es probable que sigan existiendo dos
puertos y se usan cuando convenga.
Aunque es verdad, en el taller nos dimos cuenta
que existen también esfuerzos y proyectos que quieren llevar adelante un uso
sostenible del bosque, promoviendo la madera certificada y otros productos del
bosque. Por ejemplo, en
el entorno del nuevo “CITE Forestal” se están proponiendo nuevas iniciativas de
innovación tecnológica en el sector maderero. El sector agrario también se podría
conectar con la agroforestería, cultivos de primera necesidad en las riveras,
así como acciones de reforestación y manejo integrado del bosque. Existen
buenas ideas de los productores y carpinteros locales, así como de algunas
instituciones públicas, para utilizar solo madera que viene de bosques
manejados, fomentar la recuperación de áreas degradadas con plantaciones
forestales y promover la recuperación del "buen vivir" mediante
socialización, sensibilización de los valores ambientales. Temo que aún son
esfuerzos demasiado pequeños para solucionar el gran problema de la ciudad. Un
actuar decidido de las autoridades regionales y nacionales para fiscalizar la
madera ilegal sería imprescindible, pero a la vez es muy difícil de realizarlo
en este contexto complejo.
Por otro lado, muchos pucallpeños me
mencionaron el potencial turístico de su ciudad. Si bien es cierto que a unos
kilómetros existe una laguna bonita (Yarinacocha), cuyo malecón ahora
lamentablemente está en obras y no se encuentra casi ningún restaurante que
esté abierto, en comparación con otros destinos de la selva, a Pucallpa le
falta aún. El turista podría estar asustado por el ambiente y la inseguridad en
la zona portuaria. En la noche faltan más servicios turísticos, como buenos
restaurantes que sean acogedores. Los viajes en bote a las comunidades nativas
y ayahuasceros se podrían potenciar más, existían esfuerzos de trabajar con los
shamanes para un turismo receptivo serio y seguro, no sé si aún siguen.
A pesar de todos los retos que enfrenta la ciudad de Pucallpa, me sigue fascinando, sobre todo por la gente muy bien preparada que conocí, y gozo de este ambiente caluroso, lejos de la aplastante Lima.
[1] Después
de que la erradicación de la
coca en Aguaytía fue detenida por el gobierno central en el 2011,
existen menos
noticias sobre cultivos de coca en Ucayali, si bien se sospecha que en
el
límite con Huánuco sigue la producción y el procesamiento de coca.
https://jaimeantezana.lamula.pe/2012/08/21/pichis-palcazu-boom-de-la-coca-ruta-de-droga-y-narcovuelos/jaimeantezana/
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