17 de mayo 2016
Iquitos – ciudad en el corazón de la selva. Mayo,
un calor increíble, como siempre aquí. Es un viaje en el tiempo, las imágenes
de Klaus Kinski en la película “Fitzcarraldo” me acompañan. Incluso hay un bar
dedicado a él con fotos de la película, en el maravilloso malecón.
Me acuerdo del documental que vi sobre la
difícil relación del director Werner Herzog y Kinski durante la filmación de
esta película. Se tuvieron que internar por varios meses en la selva para rodar
las escenas de este barón del caucho que hasta hizo transportar un piano
importado de Europa por el monte y los bosques profundos de la selva. Los
llamados “indios” fueron obviamente los que tuvieron que cargar este objeto pesado,
incluso hizo transportar un enorme barco por tierra, pasando una colina, porque
no pudo seguir más por el río. Una locura, representada de forma maestral por
Kinski. Se portó tan mal y estuvo tan loco que se cuenta que los actores
indígenas de la película ya habían planificado matarlo realmente, porque no
aguantaron sus ataques de cólera (diabólica) en el calor de la selva, viviendo varios
meses a su lado.
El hotel en el cual nos alojamos tiene un
estilo colonial, todo está decorado con fotos de la época dorada de Iquitos, la
época del caucho. Sin embargo, para algunos no estaba tan dorada esa época. Los
libros de historia hablan de genocidios, muchos indígenas amazónicos fueron
tratados como esclavos y matados en las grandes Haciendas europeas, metidas en
la selva y lejos de cualquier control estatal. Fitzgerald fue uno de los
hacendados más crueles de la época. Esta historia deja muchas secuelas en el
Loreto de hoy, estructuras de explotación parecen persistir, pero se han
camuflado en formas modernas.
Iquitos parecía una ciudad europea, aún se
encuentran los famosos azulejos españoles importados en las paredes de algunas
casas y los balcones estilo francés. En algunos casos solo quedan las fachadas, pero la magia de
Iquitos sigue.
Luego de mi taller, tengo un poco de tiempo y
voy al zoológico, que además tiene una playa al río. Toda la infraestructura
está en decadencia, aunque algunos animales deben estar más felices que otros
porque sus jaulas son grandes. No sé bajo qué criterio se escogió el tamaño de
las jaulas para los animales.
En mi camino de regreso subí a un bus antiguo y
peculiar porque por el calor se habían sacado las ventanas, o será que se han
caído por la antigüedad de la movilidad. En este viaje pude tomar unas fotos
fascinantes del entorno.
La selva de Loreto tiene muchos tesoros, pero
esto a la vez trae muchas dificultades. En el taller con el Ministerio de la
Producción sobre la promoción de clústers y asociatividad, se desató un debate
interesante sobre la situación de Loreto como una de las regiones más alejadas
y olvidadas por la política nacional. Se rescató que hay ocasiones en que las
políticas y acciones nacionales en los territorios se contradicen, por ejemplo
el principio de una economía social y ambientalmente sostenible, contrasta con
el acercamiento de la candidata a la presidencia (Keiko Fujimori, que al final
perdió las elecciones contra su rival Pedro Pablo Kuczynski) con los mineros
informales.
Se debatió también sobre los recesos de la descentralización y sobre los
recortes fuertes en el presupuesto regional por la reducción de ingresos por el
canon petrolero.
Mucho se habla del potencial comercial de las frutas tropicales, el aguaje,
el camu camu, así como de la necesidad de darles un valor agregado con el
procesamiento regional, y la necesidad de certificarlos para su
comercialización al exterior, ya que cada vez más compradores demandan estos
certificados. Existen también potenciales de integrar varias cadenas de valor,
como por ejemplo la cadena turística-gastronómica con las cadenas de los
diferentes productos mencionados, para ofrecer cada vez más productos locales
en los restaurantes a los turistas y lugareños (y por ejemplo no los jugos de
piña de la empresa Gloria que son traídos desde Lima por un costo mayor).
Habría mucho más que decir, por ejemplo sobre la amabilidad de la gente de
Loreto. Realmente me costó desprenderme de esta ilusión selvática con todos sus
colores y olores, así como su fascinante y a la vez cruel historia.
Postdata: El día 30 de agosto, feriado en Lima por la Santa Rosa de Lima, a
las 6:30 am me llama un participante del taller con PRODUCE en Iquitos. Pide
una maquina cosechadora de arroz y me dice que le gustó mi presentación en el
taller. Le pido que me llame de nuevo tres horas después cuando esté despierta
(estos “huambrillos” siempre se levantan muy temprano). Luego me cuenta que
está agrupando un grupo de 350 productores que cultivan diferentes productos
(desde el arroz, vía el maní, hasta la yuca) – casi todos productos de
subsistencia para las familias de este pueblo hasta el momento. Siento que ha
puesto mucha esperanza en mí, quiere que asesore a su grupo y viaje a Iquitos.
Mi primera reacción (dentro de mí) es negativa, pienso que es la historia
clásica de la Madre Teresa que a veces parecen ver en mí. Pero luego pienso que
realmente podría ser una oportunidad para mí también, me permitirá conocer de
cerca su realidad y realmente enterarme de las cosas que pasan. Creo que
viajaré.
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